Tecnología: Consultan al Dr. Google en busca de diagnósticos
(Tomado de eluniverso.com)
En las últimas semanas, mis hijos han decidido que padecen lepra, síndrome de intestino irritable y enfermedad de Lyme.
“Podría contagiar a alguien”, dijo mi hija, de nueve años, frente a la computadora en la que acababa de escribir sus síntomas, una mañana reciente.
“No debería ir a la escuela con infección de la garganta por estriptococos”.
“Son estreptococos”, dije, sin despegar los ojos de mi desayuno. “Y no los tienes. Así que vístete”.
Antes, los niños le temían a una visita al pediatra, donde una inyección siempre era una posibilidad. Ahora que el Dr. Google hace visitas a domicilio, los míos se pasan horas en Internet en la investigación de síntomas —“mamá, ¿se parece esta imagen de tiña a lo que tengo en la pierna?”— antes de imprimir pruebas de que no se les debería exigir que saquen a pasear al perro cuando hace frío.
En realidad, nadie está enfermo en mi casa; la presunta tiña resultó no ser más que una marca del elástico de un calcetín. Pero mis hijos definitivamente exhiben los síntomas de un nuevo síndrome.
Al llevar sus síntomas a Internet sin el beneficio de estetoscopios, mucho menos títulos de medicina, siguen el ejemplo de muchos adultos.
Como muestra una gran cantidad de estudios recientes, un creciente número de personas —hasta el 40 por ciento de los 39 mil adultos encuestados para un estudio, de 2006, de la revista Consumer Reports— consulta sobre sus enfermedades en línea.
Esas personas obtienen resultados contradictorios. De acuerdo con la misma encuesta, el 41 por ciento de los médicos de cuidados primarios reportó que sus pacientes llegaban a su consultorio armados con información errónea encontrada en Unternet. La Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés), quien advierte que los sitios de Internet con información incorrecta pueden confundir a la gente o incluso poner en peligro su salud, aconseja a los pacientes que no consulten con Dr. Google en lugar de un doctor de verdad.
Admito que hasta yo he buscado “garganta rasposa” y “erupción en brazo” y segundos más tarde declaro que necesito un tratamiento antibiótico de inmediato. ¿Acaso les espera a mis hijos el mismo destino?
Para averiguarlo, llamé a J. James Rohack, miembro del consejo de la AMA. “Los niños definitivamente saben navegar en Internet, así que ya no esperaría que recurran a la Enciclopedia Británica para averiguar qué pasa”, comentó. “Pero una cosa que les enseñaría es que no se puede simplemente aceptar todo lo que se encuentra como si fuera la verdad absoluta.
Deben investigar en lugares en los que la información que obtenga esté basada en la ciencia”.
Sugirió alejar a los investigadores en línea de los sitios de búsqueda en general, a favor de fuentes confiables, como Medem.com. La AMA ayudó a crear el sitio.
Otros sitios gratuitos —entre ellos Mayoclinic.com, CDC.gov (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), NIH.gov (Institutos Nacionales de Salud) y Bestbuydrugs. org (Unión de Consumidores— también ofrecen exhaustiva información sobre salud y medicamentos.
Y la Unión de Consumidores, que edita la revista Consumer Reports, también tiene un sitio de suscripción en Medicalguide.org que califica los tratamientos con base en resultados de pruebas clínicas.
Los pacientes, no obstante, no deben sustituir una visita al doctor con una investigación en línea.
A diferencia de la gente mayor de 65 años, que inmigró a Internet después de pasar su juventud inmersos en libros de referencia, los niños de hoy son nativos digitales elocuentes en el lenguaje de las búsquedas en línea, afirmó Marc Prensky, consultor pedagógico y autor de “Don’t Bother Me Mom —I’m Learning!” (No me molestes, mamá. ¡Estoy aprendiendo!).
“Los niños pueden encontrar cosas más rápido que nosotros y saben cómo organizarlas”, comentó Prensky. “Escuché un relato de un tipo en Microsoft, que me contó que la abuela de su hijo tenía cáncer y sería sometida a cirugía, y el niño dijo: ‘Abuelita, investigué un poco y espero que te haga la operación el doctor X porque entré en línea y sé que su índice de éxitos es mucho mejor’”.
A medida que crezcan los niños de hoy, dependerán cada vez más de la colaboración en línea con compañeros para descartar información errónea, predijo Prensky.

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